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Los liceístas bloquearon de nuevo sus centros este jueves, al inicio de una jornada de huelga convocada por los sindicatos para pedir mejores salarios. El Gobierno movilizó a 70.000 policías y gendarmes, según anunció el ministro del Interior, Laurent Nuñez.
Los estudiantes de liceo bloquearon de nuevo este jueves sus centros en Francia para reclamar más medios, al inicio de una jornada de huelga y manifestaciones que los sindicatos anuncian multitudinarias para pedir mejores salarios, según informó la agencia AFP.
«Seguimos con el movimiento porque no nos escuchan. Estamos aquí para intentar cambiar las cosas», dijo a AFP Luce, una estudiante de 15 años, en Estrasburgo. Los jóvenes iniciaron sus protestas a mediados de septiembre. El Gobierno ha dado algunas respuestas, como modificar el sistema de admisión a la universidad, pero los estudiantes las consideran insuficientes y mantienen la movilización.
En París, las fuerzas de seguridad impidieron el bloqueo de centros educativos en varios puntos de la capital y lanzaron gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
A la movilización sindical deben sumarse este jueves los chalecos amarillos, que relanzaron en octubre sus protestas contra el costo de la vida, y agricultores de la Confederación Campesina. Las protestas, algunas con disturbios y saqueos como la del 17 de octubre, afectan los últimos meses de la presidencia de Emmanuel Macron, que debe dejar el poder en mayo.
La líder ecologista Marine Tondelier afirmó en la cadena Public Sénat que Macron «termina su mandato como ha gobernado, solo contra todos» y que el Gobierno tendrá «complicado» responder a una «convergencia de luchas». Marylise Léon, líder del sindicato CFDT, anticipó «una bonita movilización» y la comparó con las protestas de 2023 contra el retraso de la edad de jubilación de 62 a 64 años. En algunos días de entonces se alcanzaron cerca de 1,3 millones de manifestantes, según las autoridades. Para este jueves se prevén entre 500.000 y 700.000 personas fuera de París y entre 40.000 y 80.000 en la capital. Sophie Binet, líder de la CGT, cifró en 260 las manifestaciones previstas.
Los sindicatos piden una revalorización del salario mínimo, un aumento del conjunto de los salarios, más justicia fiscal y la preservación de los servicios públicos. Entre la subida de los carburantes y el ajuste fiscal que busca el Gobierno en los presupuestos de 2027, el poder adquisitivo está en el centro del malestar. Según un barómetro publicado el miércoles por varias organizaciones, entre ellas la CFDT, una de cada dos personas declara que le resulta difícil salir adelante con los recursos de su hogar.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, anunció la movilización de 70.000 policías y gendarmes y prometió «una respuesta extremadamente firme» ante posibles desórdenes. Binet criticó en la cadena LCI que las protestas no se acabarán con medidas de seguridad sino «respondiendo a las reivindicaciones».
El Gobierno aumentó los efectivos y prohibió manifestar por los centros de las ciudades. Asociaciones de jueces, de abogados, sindicatos y organizaciones de derechos humanos denunciaron un «giro autoritario» que, según ellos, pervierte el estado de derecho para acallar «toda voz discordante».
La movilización seguirá más allá del jueves. Los chalecos amarillos convocaron una concentración el sábado en la plaza de la Concordia de París, aunque está prohibida. Junto con sindicatos y asociaciones por el derecho a la vivienda de Italia, Portugal, España, Bélgica, Grecia y Reino Unido, también llamaron a «manifestaciones coordinadas» contra el costo de la vida a finales de noviembre. Este jueves, estudiantes y profesores también volvieron a las calles en Grecia para reclamar más recursos para la educación.




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